UAM-X

El lado oscuro de los CIEES: Una crítica a los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior
Aboites, Hugo

Palabras clave (keywords): educación superior, higher education, evaluación, evaluation, Post-secondary education

 

Reencuentro
No. 36; Abril, 2003
Págs. 30-43


Resumen
Los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) fueron presentados en México en 1992 como un instrumento de evaluación entre pares, orientado a generar una dinámica de constante mejoramiento en la educación superior mexicana. A diez años de existencia, sin embargo, y como lo ejemplifica el caso del Comité de Ciencias Agropecuarias, se han vuelto evidentes los problemas estructurales del proyecto y éstos cuestionan de fondo su validez para el papel que deben asumir las universidades mexicanas en este momento. Entre otras cosas, no tienen sustento legal alguno, y de allí su fuerte carácter discrecional; forman parte integral de un proyecto gubernamental y proempresarial que tiende a generar una visión unilateral de la problemática mexicana, en este caso la del campo y, finalmente, esa visión unilateral se traduce en la creación de una norma o parámetro frente al cual los planes y programas de las carreras del país son evaluados. Este marco de referencia único, y nacional, se adhiere de lleno a una visión del futuro de las profesiones agropecuarias, irremediablemente ligado a la trasnacionalización del campo mexicano. Su futuro y el de los egresados de las escuelas profesionales está en función de grandes empresas extranjeras. Aquellas escuelas o facultades que no lo asuman estarán condenadas a desaparecer o a generar profesionales encargados del cuidado de mascotas. La visión que alientan los CIEES, sin embargo, es la exportada desde los polos dominantes, según la cual, a diferencia de los países hegemónicos, para los países periféricos no existe ya la posibilidad de proyectos nacionales ni soberanía, ni alternativa distinta a la de subsumirse en el mercado global. Las instituciones de educación superior, no obstante, pueden tener una función clave para generar perspectivas y profesionales que tengan en cuenta la complejidad del campo mexicano, su potencial histórico ligado a los campesinos e indígenas, y su capacidad para generar corrientes de opinión con posturas que apoyen la creación de proyectos nacionales en este nuevo contexto. Pero difícilmente podrán hacerlo de continuar sometidas, a través de la evaluación, a la visión predominante en los CIEES.

Abstract
Inter-institutional post-secondary education evaluation committees (CIEES) were introduced to Mexico in 1992 as a peer evaluation tool to support continuous improvement in post-secondary education in Mexico. Ten years later, their inherent problems have grown evident, exemplified by the Agricultural Sciences Committee. These problems raise questions about the role that universities ought to play in Mexico today. Among other factors, they have no legal basis whatsoever, giving rise to their discretional nature. They are an integral part of a government and pro-business agenda contributing to a unilateral view of Mexico’s problems; in this example, those related to rural issues. This unilateral point of view translates into the creation of a standard or parameter against which all degree programs in Mexico are evaluated; a single, nation-wide criterion clinging to a future vision of the agricultural professions as inherently linked to the globalization of Mexican farming. Its future, and those of agricultural graduates, are in the service of huge foreign companies. Any schools which do not comply with this vision will find themselves disappearing or training mere pet care technicians. The vision supported by the CIESS corresponds to the agenda exported by the dominant powers. According to this agenda, countries on the peripheries of power can no longer, unlike the dominant countries, develop national programs, exercise sovereignty, or, in fact, implement any alternatives to absorption into the global market. Post-secondary educational institutions do have the ability to play a key role in creating perspectives and professionals who can take the full complexity of rural Mexico into account. Using their knowledge of the historical potential of its peasants and indigenous peoples, and its capacity for generating currents of opinion that support national projects in this new context. It will, however, be difficult for them to do so if, through evaluations, they are to remain subject to the dominant vision of the CIEES.




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